Se ha renovado el marketing político con el cuál el sistema de gobierno del país propone que el mexicano piense en la realidad:"Todavía no somos, pero vamos [este es] por buen camino",
Así se vendieron y anunciaron las Reformas Estructurales que iban a cambiar el país y solo beneficiaron a la clase dirigente. Un Neoliberalismo comercial y despiadado. Parece haber sido la idea que derivó los slogans de las últimas tres décadas.
Hoy, somos el "pueblo bueno" que subyace en el fondo de la podredumbre social. Se ha reeditado o retomado la vieja idea de el nacionalismo de del siglo XX, desde Lázaro Cárdenas a Echeverría: Somos el resultado de una Gran Nación, producto de una Revolución y Lucha Social. Somos la Grandeza que subyace, la que No es, pero existe y se debe rescatar siguiendo el camino natural que alguna fuerza histórica nos tiene destinado, a razón del mestizaje y no sé que otro misticismo cultural.
Para el caso es lo mismo, seguimos estancados en la Esperanza, en la ideologia del Ya Merito, en la vida por de que proporcionan las desiciones políticas de los iluminados designados por la Voz de Dios, que es la Voz del Pueblo o lo que llamamos Democracia. Parece ser el ADN de nuestra identidad o la verdadera Religión Nacional.
Ni la votación masiva en las urnas, a favor de un liderazgo de los pobres, que somos la mayoría, ha significado una mayor participación política. La población sigue atada a las mismas formas instituidas. La creación de el Partido de Morena no ha sido como se necesita, una formación de cuadros sociales; antes el rasgo de depuración de la política mexicana que en supuesto los identifica, ha significado un cerramiento a la reinvención de las formas para incluir al ciudadano. Ni los partidos tradicionales han buscado la participación directa en medio sociales físicos y directos.
El escenario en el que se desenvuelven los pensamientos con qué comunican gobernados y gobernantes siguen siendo las redes sociales y demás medios electrónicos, "virtuales", el "like" como voz y síntesis. Cuando la miseria y descomposición social es cosa de territorios y situaciones concretas. Así, definitivamente la posibilidad de una verdadera Reforma de la Sociedad mexicana sigue siendo un horizonte imaginario.
Se sigue esperando que "de arriba" desde el Gobierno en turno, surga el cambio que pueda modificar el curso y destino de México. Sin entender que solo una política social de mangas de camisa, de televisores apagados para reconectarse con el vecino para hacer algo puede cambiar de manera palpable nuestra forma de vida. Urge confrontar nuestras limitaciones sociales y económicas que generan la neurosis pública y el vacío existencial que nos arroja al consumismo, al crimen y a la despersonalización de nuestra humanidad que utiliza dispositivos para percibir la realidad y que es fácilmente manipulable.
El habitante solo sigue siendo un ente pasivo, beneficiado, afectado o votante.
Parece que la politizacion de la masa de gente no es, ni será una estrategia en el nuevo gobierno aunque esto sea un aspecto decisivo para la óptima moralizacion del país como se desea desde la Presidencia.
Tampoco debiera ser su objetivo. Parece que tenemos el primer gobierno Inteligente en mucho tiempo y conciente de sus atribuciones y alcances. respetuoso de las formas aunque las campañas de los afectados por la lucha anticorrupción obviamente digan lo contrario.
La renovación del pacto social entre ciudadanos será la primera señal que se está restableciendo el tejido y revirtiendo la degradación del país y debe generarse desde la ciudadanía.
Corrupción es la deformación en la función y forma de las cosas.
Nuestra cultura social, la forma en que intercambiamos con nuestros semejantes también forma parte de está distorsión del sentido original. Necesitamos reorientarnos y la reeducación de valores creíbles.
La capacidad de lograrlo por por nosotros mismos,es en última instancia el límite de las posibilidades de transformación del Gobierno, hasta ahí deben llegar nuestras esperanzas en él...
miércoles, 6 de febrero de 2019
Al borde de la Esperanza
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