Paciencia, Amor? Algo quedó corto.
Hubiese ido en contra de mi propia voluntad, mis limitaciones y convicciones. Supongo que eso es el sentimiento que mueve el mundo desde el inicio y a mi me deja aquí frustrado donde mismo.
Estaba ahí esperando que un legrado en el corazón sacará la naturaleza mal parida que dejó el pasado y que me comía por dentro, como un cáncer. Un parásito.
Pienso mientras Carmela sigue arrancado pedazos de mi cuello y alma y yo la sostengo del trasero. Más que exitado mi cuerpo está abotagado, tumefacto e insensible.
La dejo ser mientras imagino la trama de una historia que nunca escribiré porque la olvidaré como olvidó el optimismo cuando digo que dejaré de fumar o hacer ejercicio:
Una ciudad que es la repetición de callejones sórdidos y oscuros, con pedazos de papel volando, botes de basura tirados y vapor saliendo de las alcantarillas. Los protagonistas son todos los hombres con un vacío existencial insomne. Víctimas de unos engendros extraterrestres de otra dimensión que se mimetizan al igual que aquellos insectos amazónicos carnívoros que fingen ser flores para atrapar mariposas o colibríes. En este caso aparentan ser piernas abiertas de mujer, pubis y vulvas… los infelices se suben y una manta orgánica y asquerosa de colmillos y ácido se cierra para engullirlos.
La escena es vivida cuando Carmela clava sus uñas en mi cuello. Regreso a mi miseria para verla satisfecha y agradecida como si yo fuera un amoroso amante aunque ella hiciera todo el trabajo. Siento lastima por mí. Por ella y por los tipos disolviéndose en la nada de una historia inexistente..
miércoles, 13 de junio de 2018
Nada. Cuento.
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