Los abrazos de la 4T
Varios sucesos señalan la etapa de declive en este sexenio. Tiempos para concretar o profundizar el proyecto de la Cuarta Transformación,.
Principalmente en temas de importancia medular para trascender en el sistema político-social mexicano, reformas en el Poder Judicial y relacionados a la Seguridad.
Haber pensado un proyecto de gobierno como el de la Cuarta Transformación carecía de inicio de una estrategia de seguridad definida. Ha sido muestra clara de cómo la capacidad de análisis social, se corrompe y manipula a fuerza de propaganda y desinformación.
Desde el inicio, la oposición decidió atacar ridiculizando una respuesta casi circunstancial del Presidente sobre su política de seguridad: frase fraternalista de retórica provocadora, para sustituir las balas por abrazos. Según él, sería su política en materia de seguridad, dicha más por señalar un contraste, con la forma histórica de hacer la guerra al Crimen Organizado.
Como slogan de algo, la frase no refleja en nada la realidad. Es absurdamente ambigua para la materia.
Tampoco anticipa la Estrategia.
A la larga, en estos días, semanas, se revela tan bastante convencional que resulta chocantemente natural.
Alejada de la espectacularidad inflada con el que se ha manejado todo lo relacionado a esta guerra.
Su efectividad radica (como la cualquier estrategia) en el desconocimiento de esta por los adversarios y quienes se benefician del entramado de la criminalidad de una forma u otra.
No tanto por ignorancia de los elementos para objetivarla–algo ya imposible en la era de medios –. Sino más por el condicionamiento e inercia de los discursos desinformativos, que definen los énfasis a debatir en la agenda pública.
Las necesidades y expectativas de lo que debiera ser se toman como única posibilidad, según las conveniencias de quien paga la información. Presionando la percepción pública con cifras y propaganda.
Esta es simple: el control territorial a través de la presencia del Estado con la creación de cuarteles de la Guardia Nacional y un número suficiente de elementos, con preparación y equipamiento para hacerse cargo de labores relacionadas, estableciendo en teoría una fuerza y programas permanentes para atender una zona o región determinada.
A diferencia de las acciones naturales del Ejército, cumpliendo misiones u operaciones especificas en etapas de despliegue.
Sobre todo la estrategia fue no entrar en una sangrienta guerra de desgaste improvisando para apaciguar la manipulada opinión pública. Error determinante de los anteriores sexenios.
Ingenuo también pensar que la SEDENA, quienes se hicieron cargo institucional de este equivoco, que proyecto la violencia a niveles masivos de mortandad; por órdenes de los pasados Ejecutivos. No hayan proyectado desde su experiencia, el camino a seguir en sus propios términos operativos, al margen de las decisiones políticas.
En esto radica en parte la influencia preponderante en el proyecto nacionalista de gobierno del Presidente López Obrador.
Para la institución también significa una reconstitución de su Identidad y Tradición. Porque la política neoliberal supedito a las fuerzas armadas, a lineamientos de su función desde el globalismo extranjerista y norteamericano.
Es en el Ejército mexicano donde la tradición nacional encuentra hoy funcionalidad orgánica*. En medio de la tendencia que aún persiste de desarticulación de la identidad mexicana, el proyecto de una elite de tecnócratas mexicanos que ven modernidad en el neoliberalismo radical.
Aun con el riesgo que conlleva, es la Institución social mexicana más fuerte y organizada. Después, en menor medida de alcance y con sus particularidades están las organizaciones de pueblos tradicionales y algunos grupúsculos intelectuales de la izquierda.
El núcleo duro del pensamiento lopezobradorista.
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Este sentimiento ha desaparecido, transformado o reinterpretado en otras instituciones que se tuvieron como sostenes de la identidad nacional, como partidos políticos, universidades, sindicatos de burócratas etcétera. Como producto cultural relegado desde los medios formativos, de entretenimiento y educativos.
Desplazados por valores de individualismo económico de moral progresista como condicionante para el proyecto de globalización.
*en estas fechas, de reconocer el riesgo en el peso político y social del empoderamiento de las fuerzas armadas en muchos aspectos, con el motivo de pasar la administración de la Guardia Nacional a la SEDENA. Se mediatiza la falacia de la militarización de la seguridad pública, un absurdo, si se toma en cuenta, repito, que es el Ejercito quien ha solventado en origen, la parte que corresponde al gobierno en esta guerra. Las consecuencias a largo plazo, se argumentan que derivarían al final en un Golpe de Estado. Lo que es razonable.
Pero no por ello justifica que la institución mexicana con más peso social y tradición, inevitablemente pueda derivar en un totalitarismo militar. Antes, la posibilidad golpista (alta, a mi pesar y consideración) puede obedecer precisamente al intento de retorno (también posiblemente cíclico) de un sistema antinacionalista, llámese globalización, neoliberalismo o lo que pudiera preceder. O en su defecto más imprevisto, el derrocamiento institucional del actual Presidente o próximos con una visión populista, nacional y antiimperialista.
Asimismo, otro de los riesgos relacionados, es que el Ejercito o su Tradición permeen a través de su creciente influencia política, la orientación ideológica de los Partidos Políticos y la estructura de gobierno. Haciendo imposible otras expresiones ciudadanas fuera de la rigidez dogmática. Creando algo parecido a la ideología Revolucionaria que sostuvo al PRI durante la mayor parte del s. XX, como un sistema dictatorial organico.
II
En la concatenación hilada de hechos recientes, manejada aleatoriamente desde la opinocracia.
Parece que la visita en solitario del Presidente Obrador a Estados Unidos, después de su criticada ausencia de protesta del Foro de las Américas –que la maquinaria de la opinión pública, magnifico como afrenta diplomática al presidente Biden–.
Significo el arranque de partida en el siguiente paso de la ejecución de la Estrategia de Seguridad.
A los días, el arresto del narcotraficante Rafael Caro Quintero; emblemático para el gobierno norteamericano. Un cierto cambio de tono e intensidad operativa en la frontera sur con el tema de la migración centroamericana, incluso el anuncio de una inversión económica importante de México.
Levanto las suspicacias naturales, sugiriendo una subordinación explicita ante el gobierno de EU y su presidente. Como señal de paz y buena voluntad después del desplante en el foro internacional y suavizar las inconformidades en la revisión del T-emec, en el tema energético.
Sin embargo, mi lectura sin negar los otros motivos en esta visita, fue plantear una negociación para coordinar apoyo libre de los Estados Unidos como parte de la problemática binacional; con respeto a la soberanía nacional en la cuestión de seguridad.
Dar la profundidad operativa a la Estrategia trabajada desde el inicio del mandato presidencial. La etapa consecuente.
En retrospectiva, significo subsanar lazos de confianza en las instituciones de seguridad mexicanas con sus contrapartes estadounidenses; incluyendo el Departamento de Estado. Desconfianza sostenida en la larga historia de la corrupción mexicana.
Oficinas con un manejo importante de información de inteligencia, referente al crimen organizado en México, como la DEA. Hasta donde se sabe optaban por negociaciones de interlocución particular, con diferentes corporaciones, actores políticos y gobiernos regionales para llevar a cabo sus operaciones de investigación, detención, procesamiento y posible extradición según los intereses norteamericanos. (Parte de esto explica como resulto fallida toda la operación de la detención de Ovidio Guzmán; en el llamado “culiacanazo”, el desconocimiento de Presidencia y altos mandos de la SEDENA).
Desde esa fecha hasta entonces, la detención de Caro Quintero pareció el inicio de un número ininterrumpido de detenciones y operaciones importantes de incautación de drogas del cartel de Sinaloa principalmente.
(Es de notar que hasta ese momento este capo y su organización estuvieron confrontados con diferentes grupos criminales en Sonora, donde sentó sus operaciones. convirtiendo el estado en uno de los más violentos. Dado sus características demo-geográficas, la historia del arraigo del crimen organizado en la región fronteriza, poder operativo de sus fuerzas armadas, incluso la historia del propio delincuente. Pudieron haber convertido la operación de su detención en un proceso más violento que el mismo Culiacanazo. Aun no son claras las condiciones de su detención a pesar de la versión oficial)
Cartografiando las últimas más importantes acciones contra el Crimen organizado, parece que la DEA pone a disposición la información que recoge de su inteligencia para el despliegue táctico de la SEDENA y de la Guardia Nacional. En un inédito y productivo trabajo conjunto de resultados profesionales ejecutados con limpieza en la medida de lo posible.
Enfocados todo, según la perspectiva en las necesidades del gobierno de la Cuarta Transformación. Que es la pacificación del territorio nacional a largo plazo y en corto evitar el aumento en la escalada de criminalidad.
Esto se deduce del término manejado oficialmente desde las instituciones de gobierno y puede ser a la vez un criterio y aún más un próximo concepto a estudio y análisis en lo que concierne al mundo de los grupos del crimen organizado y personalmente supongo definirá la operación de las corporaciones policiales y militares en el próximo futuro.
Me refiero a la etiqueta de “Generador(es) de Violencia”.
Características que parecen definir entre muchos delitos la prioridad para su detención.
Sin duda algo nuevo e inteligente, aunque no sé si efectivo o sostenible a largo plazo. Por diferentes razones. Pero pensando con optimismo, en el momento ha resultado un golpe de timón que cambiara posiblemente la perspectiva para operar de los grupos criminales. Hasta hoy sustentada en desplantes brutales de violencia explícita y tácticas de dominio de la población por medio del terror en las guerras de baja intensidad, implantadas por los ZETAS (exmilitares) en México.
Como dato al margen, tácticas aplicadas ampliamente en África durante el siglo pasado como estrategias de desestabilización política, desarrollada por organismos de inteligencia como la CIA. Su objetivo no es como comúnmente se piensa amedrentar a través de la mutilación y tortura previa a la muerte de los adversarios. Si no repito, dominar a una posible base social. Su fin siempre ha sido la exfoliación y explotación colonial de los recursos de una determinada región.
En México es un error pensar que se traten de tácticas de guerra entre combatientes contrarios. La principal razón para este tipo de violencia, es la incautación de los recursos y producción de la actividad económica de una zona. Llamada “plaza”
III
Lo que se viene ya se veía venir de algún modo, con la fragmentación de grupos criminales dedicados al narcotráfico que han debido diversificar su captación de recursos a través de la extorsión, cobro de piso y en general dominando las actividades económicas.
Es una desgracia para la democracia del país, que a pesar que con el Presidente Obrador, se ha creado un movimiento político alterno popular simbolizado por MORENA, que hoy domina políticamente gran parte del territorio nacional. A la vez una de las opciones de obtención de recursos para el crimen organizado sea la incursión de elementos criminales, como participantes políticos, candidatos, alcaldes, regidores, directivos, etc. Tal vez el morenísmo no sea causa directa, pero si fue un factor decisivo al abrir las puertas a otros actores, lo que equivalió a una masiva inversión de recursos de procedencia dudosa para construir las numerosas candidaturas que hoy representan.
Los carteles de tráfico de drogas (principalmente el de Sinaloa) hacia Estados Unidos también se están transformando con los cambios en el consumo de productos químicos, como el fentanilo y las metanfetaminas.
Fabricación, transportación y comercialización conllevan otras necesidades logísticas diferentes a la producción de la cocaína y heroína. Mientras la marihuana continúa expandiendo su proceso de legalización.
El establecimiento, conservación de zonas de producción de plantíos y laboratorios de procesamiento de la materia prima, junto con una estructura especializada en el transporte de sus volúmenes. Parece que va quedando en el pasado.
Los carteles de drogas se especializan en la sintonización de todos los procesos. Incluyendo el adelgazamiento de su base social con el fin de optimizar las ganancias.
De igual manera, que los carteles de la droga se hayan visto en la necesidad de crear desde hace casi dos décadas ejércitos de grupos criminales responde a la dirección en la estrategia de combate del gobierno. No solo se les planteo una guerra abierta con el ejército y las corporaciones policiacas en teoría.
Deliberadamente desde otras direcciones con interés en la dominación territorial de recursos del país, generó y patrocinó el nacimiento de grupos paramilitares al servicio de la delincuencia. A diferencia de los antecedentes en Colombia, estos careciendo de una ideología especifica. Cuya única razón es el control de la “Plaza”.
(Comparativamente, durante la década pasada la muerte por enfrentamientos corresponde como en la actualidad al enfrentamiento entre facciones)
A pesar de adscripción publica y publicitada de grupos criminales locales a grandes carteles de drogas como el de Sinaloa o el CJNG (que funciona más como una junta corporativa de jefes de plazas, dedicados por igual al tráfico de estupefacientes a EU que a la explotación de los recursos de sus zonas controladas y tráfico ilegal de otros tipos).
Actualmente no nos encontramos con un control vertical, en expansión de sucursales a través del desplazamiento violento de otro grupo. Como sucedía anteriormente por el control y ampliación de las rutas de tráfico. Hoy, la conservación de estas rutas sugiere que los carteles del narcotráfico patrocinan con armamento y sustancias para el narcomenudeo a grupos locales que controlan el territorio en disputa con otros de la misma procedencia geográfica, al servicio de un cartel competidor. La principal causa de violencia en el México de esta década.
El éxito del CJNG es que de alguna manera ha podido organizar estos liderazgos locales en una especie de franquicias. Su presencia y gran expansión puede parecer homogénea pero esta percepción se debe que su “marca” de franquicia impuesta a las estructuras locales, conlleva una formula definida de hacer las cosas, incluso formando parte de esto el culto al mítico liderazgo del MENCHO.
Al parecer muerto a la luz de los últimos acontecimientos en Jalisco, Guanajuato y Baja California. Consistentes en bloqueos e incendio de vehículos, campañas informativas en medios electrónicos y aplicaciones de mensajería para aterrorizar a la población y algunos ataques a la población civil.
En síntesis, actualmente es el controlador de “la plaza” quien ofrece los servicios de seguridad en el trasiego de drogas hacia EU demostrando cada vez más autonomía.
La cobertura de un cartel de drogas como el de Sinaloa, hacia los grupos locales, también cambia y es posible que ante un nuevo panorama como el que representa la ejecución en pleno de la estrategia de seguridad, los traficantes de drogas como las elites del grupo de Sinaloa, Mayo, Chapitos prescindan mas delante de todo el aparato de guerra montado a través de sus rutas, sustituyéndolo por una especialización logística.
Así que estos golpes recientes en la estructura del cartel de Sinaloa, principalmente en Sonora, Mexicali Baja California, el norte del estado de origen e incluso la CDMX. Donde se han detenido importantes cargamentos de drogas, células operativas y detenidos importantes jefes de plaza, corresponda también a una dinámica de adelgazamiento de las estructuras adecuándose a los nuevos tiempos.
Por ahora existen dos tipos de delincuentes que en el imaginario aun forman parte del mismo escalafón en la historia de los grupos de delincuencia organizada, según la cultura popular difundida en los medios de formación por entretenimiento. Pero sin embargo son dos castas diferentes que conviven pero están en franco alejamiento.
El delincuente o sicario que forma parte de un grupo criminal local, cuyo destino inminente es la cárcel de por vida o la ejecución violenta. Parte de una maquinaria que se auto canibaliza en colonias y ciudades o “plazas” y cuya única recompensa es el poder inmediato de un arma y sentirse parte de algo más fuerte que él, en un medio ambiente violento y opresivo.
Alimentado intelectualmente por los productos culturales que subliman hasta la opulencia la forma de vida relacionada al crimen, violencia y el servicio de un cartel. Pero que generalmente son inalcanzables. Los elementos más “exitosos’ dentro de las organizaciones locales llegan a un nivel económico de clase media. Y son los menos.
Perviven por algo parecido a una necro-ideología.
Del otro lado se encuentran los narcotraficantes, herederos de una estructura familiar y con relación a otras castas de elite empresariales y políticas en México.
Para ellos la guerra es un desperdicio necesario de recursos.
Pero sin embargo esta guerra ha generado un problema social y cultural de dimensiones generacionales. Arraigado en los sectores sociales más vulnerados por la pobreza en las poblaciones del país.
El sicariato al servicio del control de la ‘plaza’ a cambio de un sueldo de menos de cinco mil pesos semanales, un arma y la sensación de poder es el principal generador de violencia y de alguna forma el objetivo inmediato de una estrategia efectiva e inmediata de seguridad.
Pero a largo plazo el problema cultural suscita dudas.
Un control territorial no puede obedecer solo a la presencia del estado como único administrador de la violencia en una región determinada, ni solo a la correcta aplicación de las leyes y el estado de derecho. La criminalidad se ha arraigado localmente debido principalmente a la implementación de un programa de culturización.
¿Cuáles son los productos culturales que el gobierno de la 4T, la clase política en general y la sociedad en su conjunto pueden ofrecer para desplazar efectivamente el pensamiento producido en la clase baja por la guerra contra las drogas?
Senior presidente, no creo sean los valores de los pueblos originarios
Tampoco los valores del individualismo capitalista
Ni el nacionalismo castrense,
O las ideologías de izquierda o progresistas
Ni las religiosas
O de Derecha
O la sofisticación cultural del intelectualismo
¿El culto al poder de la época priista? No creo.
Un humanismo necesitado de renovación?
Una realidad materialista en medio de las carencias?
El positivismo superacional, cuando los recursos son limitados?
La confianza en el sistema de educación como un medio?
Hay un largo etcétera y en este no hay ninguna respuesta viable.
Por desgracia o no. Nuestra gente de la clase más baja proviene culturalmente de impulsos culturales primordiales heredados de cuando nos hemos convertido en país. Las transformaciones han pasado de largo para los desposeídos.
Matan porque creen en la violencia indiscriminada y la autoinmolación como medio de trascendencia. Ofrecer un horizonte cultural parece ser la asignatura obligada para el futuro.