Viajero mira entre benévolo y divertido la inquietud del hombre que habla con dolor, angustia y locura: "Sufrieron mucho, la mujer su rostro contra el volante, los dientes reventaron la mandíbula tronó como una taza de cerámica". Lo dijo a la vez que deja caer un vaso al suelo haciéndose añicos. Llorando y frotando la cabeza casi calva. Viajero, hombre de mundo se alarmó un poco, sin perder la calma busca la mirada de Cantinero que lo observa con severidad, algo hay en ella que le pide respeto. Esté, silencioso se acerca a recoger los trozos de vidrio. El hombre yendo y viniendo en dos pasos seguía hablando atropelladamente narrando una escena desgarrante: " ...el marido murió cuando la punta de un peñasco entro por la ventanilla, su cerebro quedó embarrado en la roca..."
Viajero entendió que aquella situación no era común, ni aquel un simple loco que vagaba por la carretera.
Las ropas mugrosas desprendían el agresivo aroma del olvido, un aura que exigía su lugar en el mundo.
Ambulancias cruzaban a lo lejos solo dejando tras de sí la vibración de sus sirenas rebotando entre las rocas de las montañas.
Los minutos pasan y los tres personajes siguen atrapados en un limbo. El hombre se agita y lamenta el pasar de cada vehículo. Gesticulando y llorando los empuja con ademanes: "...¡El bebé! ... ¡El pobre niño, atrapado en su sillita, mientras el carro se incendia! ... ¡Dios mío, pobrecito!..." En ese punto no pudo mantenerse en pie y cae ahogado en llanto y pena. Cantinero se acerca, lo deja estar unos minutos y con humildad le ayuda a ponerse en pie. El rostro era una mueca de dolor sin afeitar, cubierta de moco y lágrimas. Viajero no puede mantenerse ajeno, solo atina a levantarse del banco sin saber que hacer . Los minutos giran densos alrededor sin realmente pasar.
Un auto o se detiene afuera, Comisario baja con pesar y entra a la barra. Ubica al hombre y lo toma suavemente del brazo. Salen y hablan algunos instantes, Comisario escucha con respeto casi venerable, hace algunos apuntes, al final extiende el brazo y lo posa sobre el hombre en muestra de solidaridad.
Viajero observa. El ambiente es denso, impregnado de dolor y hediondez.
Otra patrulla se detiene y una mujer policía toma por la cintura al hombre casi con ternura y lo ayuda a subir al vehículo.
Comisario entra a la barra, se descalza el sombrero, se sienta acodado y ensombrecido. " ¿Todo bien jefe?" Pregunta viajero. " Un accidente, una familia entera se cayó a un precipicio. Murió la pareja y un niño" Viajero asiente, no se atreve a preguntar si verdadera curiosidad. Al fin: " Y ese hombre, el que parece un loco, un borracho... ¿Fue un testigo?, Hablaba como si supiera lo que pasó". Comisario guarda silencio y bebé el agua que le pone cantinero enfrente. Mirá con indiferencia y casi desprecio al Viajero. Toma su tiempo para responder: "No, no estuvo ahí, no en el momento. Solo pasó. Pero sin duda lo vió, lo miro con ésto." Señala con dos dedos y un poco de furia su cabeza
" ¿Como, es un vidente o algo así?" Replica Viajero con un poco de sorna. "No. O casi... Es un escritor...
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