martes, 14 de septiembre de 2021

Objeción de consciencia

Objeción de Conciencia. Un escándalo Innecesario.

El 07 de la SCJN declaró inconstitucional la penalización del aborto. Hecho histórico que sienta el precedente.  Incluso, hasta los sectores más  conservadores de la derecha mexicana reconocieron un avance en materia de los derechos de la mujer y solo algunas opiniones recalcitrantes expresadas tímidamente en redes sociales, sin una afiliación directa de grupos en especial de grupos pro-vida o de algún personaje reconocido  creó muy poca disonancia en lo que parecía una aceptación natural de la mayoría de la sociedad por el fallo; acorde a los tiempos nuevos que vive el país.
Sin embargo, a una semana del suceso,  haciendo revisión del tema sobre la constitucionalidad de la Objeción de Conciencia, reconocido por mayoría de ocho votos, es el Ministro Presidente Arturo Zaldívar  con su voto en contra, quien desata la polémica ; haciendo extensiva su observación a otros grupos marginales fuera del tema específico que implica a la mujer y el derecho al aborto (“…personas gestantes, personas de orientación sexual diversa –la comunidad LGTB+ y otras minorías–  y personas con menos recursos las que sufren los impactos del ejercicio de objeción de conciencia”. sic.). En lo que a mi parecer y por diversas razones, es un acto estratégico deliberado  para polarizar la opinión pública y generar la confrontación como estrategia de publicidad en un debate vacío; propenso a la desinformación.  Pero que puede servir para ubicar en qué punto se encuentra la política de la 4T.
Me explico a partir de una experiencia que sirva de ejemplo: Hace pocos meses, ante el aumento de contagios de COVID-19,  en el municipio de Mazatlán Sinaloa  dispuso como obligatoriedad, la identificación con el documento que comprueba la aplicación de la vacuna, para acceder a espacios públicos y privados. Algo definitivamente inconstitucional y aun en contra de la política federal del Presidente sobre l tema; pero tolerado a causa del semáforo epidemiológico en rojo que se colocó a la entidad a causa de la Pandemia.  Al hacer el señalamiento de que con ello se violaban derechos constitucionales ciudadanos. El alcalde  Benítez Torres respondió a quienes le cuestionaban (palabras más o menos): “…pues si se quieren amparar que lo hagan. También los abogados necesitan comer en estos tiempos de crisis…”. 
 Dejando en claro cuál es la dinámica natural del sistema de justicia en el país. 
Cerrando la idea: al declararse inconstitucional la penalización del aborto –y cualquier otro asunto que merezca la categorización–, son los abogados,  jueces y demandantes, quienes pueden ir construyendo, paso a paso, redefiniendo las aristas que presentan las constituciones estatales y a través de los precedentes sentados en los casos locales, el andamiaje legal que sirva para establecer el pleno derecho de las mujeres sobre esta problemática en todo el país. Sin necesidad de desatar una lucha mediática.
Desde esta perspectiva, es normal que sean las instituciones de salud, locales y federales quienes tengan que definir los criterios de contratación de médicos ante las circunstancias que correspondan, adaptándose a las leyes mexicanas. Sin necesidad hoy, de encender alarmas incentivando las confrontaciones.
Aquí ya cabe preguntarse ¿cuál es el nuevo estado de la política mexicana?
En una correlación de temas ¿Dónde quedo la figura de la Senadora Sánchez Cordero, ex Secretaria de Gobernación hasta hace poco y ex Ministra de la SCJN, además de máxima representante del feminismo tradicional mexicano, quien por la calidad, de todos estos puestos debió ser la operadora política para que se diera esta situación de inconstitucionalidad, a unos días de su salida de Gobernación? ¿Por qué el silencio?
A pesar de mi buena fe sobre la honestidad del Presidente. Son necesarios los cuestionamientos críticos. ¿Acaso hemos caído –como tanto temía– en la retórica estéril de un dialogo polarizado y sordo, entre la oficialidad y la oposición donde destacan las descalificaciones y los sinsentidos? Todo para mantener una falsa lucha y como definía Theodor Adorno: “… proporcionar a las masas una fantasía de transgresión (mediante una retórica violenta y un espectáculo sin pausa), al tiempo que mantiene las jerarquías opresivas de la sociedad capitalista-burguesa.”   
Se han sentado las bases para una Transformación, es cierto. Pero mantener los usos y costumbres, al “ciudadano espectador” de la lucha de poder,  forzando  mientras la reforma del sistema político mexicano, esperando que suceda la paradoja de una reparación por inercia-estructural, que resuelva los problemas sociales como la desigualdad y la violencia,   cuando los tiempos exigen una evolución social puede ser no solo retrograda; si no profundamente caótico…

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