“El Estado Opresor es un Macho Violador…”
Una poderosa frase cargada de simbolismo contundente que ubica a hombre, mujer, niño o a cualquier persona ajena a la oligarquía; en una situación hipotética de indefensión ante una estructura y un sistema. Sumado al concepto Patriarcal nos pone en un contexto asfixiante, propio de las más salvajes síntesis del Psicoanálisis, de Foucault o alguna otra alucinación distópica. Definitivamente me congratulo al ver en esa frase una genuina expresión artística, que va de lo social al impacto emotivo.
Como sabemos casi todos, la frase es parte de una canción tomada hoy como un himno social. Originada en Chile por el colectivo Lastesis dentro del marco de protestas de la población en el país andino en el interesante desarrollo de las mismas. Las causas y efectos en la realidad del país, junto a la efectiva politización de la sociedad chilena tornan el fenómeno en sí bastante revelador sobre América Latina y su momento.
La viralización de su difusión en las redes sociales y el impacto social mantenido hasta el momento, de alguna forma ha cohesionado internacionalmente en el imaginario colectivo, un fuerte movimiento cultural identificado como “feminismo”. Que en su riqueza, diversidad e intensidad a veces es contrastante (como todas las revoluciones humanas en proceso). Saltando del racional feminismo político en pro de los derechos civiles de la mujer, propio de los estados desarrollados, desde el inicio del siglo XX, al reaccionario discurso Anti-machista latinoamericano, surgido difusamente a partir de los años ochenta del siglo pasado como respuesta a la condición de la mujer después del fracaso que suponía el socialismo-comunismo como solución a la desigualdad en la región y que en general; a pesar de su dogmatismo garantizaba la igualdad de géneros por el Estado.
Discurso que entonces encuentra nicho en el pensamiento de la mujer de clase media latinoamericana con acceso a educación y toma de decisiones, pero que solo funciona como Idea para ejercer resistencia, sin encontrar vocación política viable para logros sociales de alto impacto. Movimiento de pensamiento político condicionado dentro de un sistema conservador en sus cimientos dolorosamente arraigado en la idiosincrasia latinoamericana. A pesar de la voluntad social incluso de los mismos gobiernos “patriarcales”, que miran como positivo cierto grado de progresismo, necesario e inevitable sin trastocar el sistema económico capitalista, antes asegure su pervivencia. Y al final no encuentra como articularse en la identidad cultural de los pueblos. Conformado al simple logro de una reglamentación de la sociedad sobre el tema a través de leyes, sobre dimensionadas en su trascendencia por los medios de comunicación para ofrecer el espejismo de una sociedad en progreso. Desbocando en una tendencia punitiva a todo lo que es susceptible de identificar culturalmente como “machismo” con conceptos a veces artificiosos y barrocos. Formando parte de un fenómeno a estudiar muy interesante que marca culturalmente nuestra época: el de las “Nuevas Sensibilidades” en el imaginario colectivo, donde caben tantas posturas liberales y conservadoras sobre lo que es el ser humano y su ubicación social. Generando actitudes que a priori parecieran efímeras o superficiales, pero que hasta ahora se han mostrado siempre radicales y reaccionarias, tal vez por la necesidad de convicciones sociales después de la caída de las ideologías que daban coherencia a nuestra civilización moderna…
viernes, 6 de diciembre de 2019
El Feminismo y las Nuevas Sensibilidades
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