¿QUE CLASE DE GOBIERNO QUE TENEMOS?…
Por Alejandro Torres Tenorio.
Se ha llegado a la mitad del sexenio, inevitablemente significa el inicio y final de una etapa en el Gobierno de la 4T.
Parte del éxito que se percibe y presume a través de la aceptación popular del presidente (63%) se debe mucho aun, al factor de la “Fe” en los principios que representa más que en la certeza de un verdadero cambio en las estructuras.
Otra parte se sustenta en la ignorancia sobre las estrategias y razones que implementa para cumplir sus compromisos de campaña. Lo que ha sido efectivo para diluir la credibilidad de la llamada oposición, que no alcanza a cumplir este papel y crear un discurso posible; contentándose con la desinformación como contraataque. Finalmente todo junto, merma la capacidad de análisis de la opinión pública sumida en esta dinámica y por consiguiente de los ciudadanos.
La crítica intelectualizada en los medios, aun se trata de sostener el argumento simplista del hiperpresidencialismo autócrata. El “convertir a México en un país como Venezuela” no ha evolucionado y tampoco se demuestra, se apela al miedo y al prejuicio.
Sin embargo, los cambios en el gabinete y formas políticas nos deben dar una idea del rumbo que nos espera como país.
El Discurso del Sur -Sureste.
Cumplida la mitad del mandato presidencial y los meses siguientes, son notables los discursos y visitas a esta zona, donde Andrés Manuel López Obrador tiene su base política y social; formada por la clase política de la zona –mayormente priista y con una identidad propia que se ha fortalecido y consolidado con su mandato– y el conglomerado que representan los Pueblos Originarios.
El cambio de Secretario de Gobernación, Licenciado Augusto Adán López Hernández, es un reordenamiento, clarifica la orientación y endurece la línea de la 4T. Junto a Julio Schereder Ibarra, Olga Sánchez Cordero y más recientemente Santiago Nieto parte importante del proyecto de Transformación, salen los personajes que representaban una especie de pluralidad en el universo del México que daban al proyecto un espectro de alcance nacional.
Coincide con lo que pareció plenamente como una comparecencia después del informe de mitad del sexenio. Para reafirmar su compromiso y más importante: su representatividad en la Presidencia del sector político de esta zona. Lo mismo que ha sucedido durante la última gira por los estados de la región: Tabasco, Campeche, Chiapas, Quintana Roo y Yucatán (Veracruz se encuentra desde antes de las elecciones del 2018 de lado de su movimiento, desde que Cuitláhuac García asume la gubernatura). Donde se afirma la voluntad de las clases políticas del Sur- Sureste de convertirse en representantes de un modelo nacionalista.
A mi ver, si buscamos un referente nos encontramos con un grupo de poder regional de diferente ideología e idiosincrasia pero similar en sus orígenes y objetivos –el control de la Presidencia Nacional–, al grupo Atlacomulco empoderado por la dirigencia de Carlos Salinas de Gortari desde mediados de la década de los noventa; que tomaron para si como perspectiva el Neoliberalismo económico Global.
En este proyecto se alinean por obviedad de principios las posibilidades políticas del Ejercito Mexicano y los intereses de todo lo que significa PEMEX, con un gran peso social en la zona.
El Presidente, durante su discurso en Yucatán, recalca su acierto en la reforma moral del gobierno, apelando a los valores familiares y sociales como solución a los problemas del país, principalmente en seguridad. Comparando los datos sobre el nivel de delitos causados por la delincuencia organizada (principalmente el homicidio doloso –ejecuciones–) que en un momento, hace aproximadamente tres años; ponía atípicamente a la capital Mérida en la lista de ciudades con más homicidios. Sin embargo, el Secretario de Defensa en la misma conferencia, reconoce que el delito de robo a mano armada (que en el discurso oficial parece carecer de menor impacto), a pesar de la estrategia de seguridad implementada por las Fuerzas de Seguridad Nacional en conjunto con el gobierno del Estado para anular la penetración del Crimen Organizado en Yucatán.
Lo que no me parece del todo lógico dentro del discurso ya que se trata de un fenómeno con menos alcance. Pero más importante aún y la razón por la que refiero esto, es que el robo a mano armada a transeúntes, comercios y autotransporte, es una señal clara en la dinámica de la sociedad mexicana de la estabilización de un grado de pobreza, desempleo e inmovilidad social. Y a mí ver esto delata el rasgo más preocupante de lo que la clase social de estos estados significa y se ratifica por la longevidad de los apellidos de sus gobernantes: Esta zona se encuentra tradicionalmente controlada por una Oligarquía que se mantiene desde la época Priista y hoy solo cambia sus colores.
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El Gobierno que tenemos.
Mucho se repite que se ha perdido la referencia de Izquierda-Derecha como referente político. A mi ver, en México hemos regresado al presidencialismo del siglo XX cuya diferencia con el PRI, es que en aquel momento postulaba representar una pluralidad de corrientes y hoy se trata de una representatividad regional. Con una orientación tradicional y nacionalista de centro-izquierda que en mucho se parece a la derecha tradicional y que hemos elegido a fuerza de vivir las consecuencias de la desigualdad social provocada por tres décadas de experimentar un sistema de gobierno de mercado neoliberal.
Hemos regresado para partir del único sistema de desarrollo que conocemos más o menos democrático en la repartición de los recursos.
En plano general del Orden Mundial, las luchas por el gobierno de cualquier país se explican al reconocer que existe una corriente Globalista-Progresista (como ideología)-neoliberal económicamente. Versus nacionalismos con orientaciones de izquierda, centro y derecha. Desde este panorama el horizonte humanista como perspectiva de gobierno parece menos esperanzador, porque solo estamos presenciando una disputa por el control de intereses económicos…
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